miércoles, 29 de mayo de 2019

LIBRILLA EN EL LIBRO DE CAZA DE DON JUAN MANUEL.


Importante documento de la actividad cetrera de Don Juan Manuel, en Librilla (Libiella) registrado en su libro de caza, donde destaca la caza con Halcón en el rió Sangonera o Guadalentín de garzas.



jueves, 21 de marzo de 2019

LA IMPORTANCIA CONSTRUCTIVA DE LA POSADA DE LIBRILLA



         Tras recientes trabajos realizados por investigadores de la Universidad Politécnica de Cartagena, se pone de relieve la importancia constructiva de la Posada de Librilla.

Rosario Baños Oliver - Francisco Segado Vázquez- Juan Carlos Molina Gaitán

Las posadas como patrimonio arquitectónico: el ejemplo de la Casa de Postas de Librilla (Murcia)
      Gracias al Expediente sobre la construcción del Nuevo Mesón de Librilla, facilitado por el Archivo de Medina Sidonia se ha podido conocer la fecha de construcción de este establecimiento así como quiénes fueron sus maestros de obras y arquitectos, datos, hasta ahora, desconocidos. Se trata de la correspondencia realizada entre el administrador de los Vélez, Salvador Carrasco Méndez, y don José María Álvarez de Toledo y Gonzaga, producida entre 1765 y 1779, donde se da cuenta de la construcción de la Casa de Postas de Librilla, detallando la adquisición del terreno, etapas y coste de las obras, así como los materiales necesarios para llevarlas a cabo.
         El año 1765 fue en el que se proyectó la construcción de un nuevo Mesón en la Villa de Librilla. Sin embargo, no fue hasta un año después cuando el marqués de los Vélez adquirió, por 1.102 reales de vellón, un bancal junto al propiedad de Alonso Martínez, vecino de Librilla, que lindaba por el norte con el Camino Real de Murcia, por Levante con tierras de Joaquín García Gil, por el medio día con otras de Pedro Romero y por Poniente con la acequia principal. Una vez se efectuó la compra, el administrador del estado de los Vélez aconsejó al marqués que el nuevo establecimiento debía tener, además de puerta principal, otras dos que abrieran hacia el Camino Real, una para los carruajes que venían de Murcia y otra para los que salieran hacia Andalucía; así los viajeros que procedían de Andalucía entraban por una y salían hacia Murcia por la otra. También afirmó que sería suficiente con disponer de seis u ocho cuartos para huéspedes y otros tres para el uso del mesonero, aunque serían imprescindibles el mayor número posible de pesebres, los cuales sugirió colocar en una banda, separados de las cocheras mediante unos arcos. Asimismo habló al duque de la necesidad de disponer de un aljibe donde almacenar agua.
         Una vez comprado el terreno, se efectuaron los primeros planos del nuevo mesón, que constaba de puertas para los carruajes, zaguán de acceso, cocina, cuarto y despensa para el mesonero y escalera para subir a su dormitorio, cuarto para encerrar los bagajes, un patio, una cuadra con 224 pesebres, un dormitorio para los mozos de la posada y escalera para el pajar. El edificio principal disponía de una escalera, comedor, nueve dormitorios y quince camas en total. Una vez llevados a cabo los prime-ros planos, se constató que lo ideal era adquirir una nueva porción de tierra junto al Camino Real, denominada por la letra B, a cambio de otra, A, de manera que la parcela quedara con unas dimensiones más rectangulares. Por ese motivo, en abril de 1767 se efectuó la escritura de cambio con don Joaquín García Gil, vecino de Librilla, de una porción de terreno donde se iba a construir la nueva casa mesón.
       Se hicieron nuevos planos sobre la parcela resultante del cambio. Por el texto, los planos los debía hacer algún arquitecto de confianza del marqués de los Vélez aunque, posteriormente, fueron revisados por don Joseph de los Corrales, arquitecto y vecino de Murcia, quien tuvo algunos reparos en su disposición, como en el tamaño de algunas de las estancias proyectadas, luces, a su juicio, excesivas ya que para cubrirlas no era fácil encontrar maderas de esa longitud en la zona; o los 143 pesebres proyectados, número escaso e insuficiente. Tras realizar las modificaciones sugeridas por el arquitecto murciano, el marqués de los Vélez envió nuevos planos a Joseph de los Corrales para que, de nuevo, los revisase. De los Corrales, tras el visto bueno, envió a don José María Álvarez de Toledo y Gonzaga, la cantidad de madera que era necesaria para comenzar la obra de la casa mesón de Librilla, a fin de que este otorgase licencia para su corte.
       Según el administrador del estado de los Vélez, don Salvador Carrasco Méndez, las obras del nuevo mesón de Librilla comenzaron el 2 de septiembre de 1768. La construcción de sus cimientos no tuvo lugar hasta marzo del año siguiente. Asimismo, Carrasco Méndez notificó al mar-qués de los Vélez que el director de las obras, Joseph de los Corrales, quería que, en lugar de en ladrillo como estaba proyectado, las esquinas y los quicios de las puertas fueran de sillería para que pudieran resistir los golpes de la entrada y salida de los carruajes. A este cambio el marqués dio el visto bueno.
         En julio de 1769 el administrador don Diego de Benavente visitó las obras de la nueva posada de Librilla. Este notificó al marqués que dichas obras se estaban haciendo para que los pasajeros que visitaran la posada encontraran en ella la mayor comodidad, saliendo de las reglas comunes que hasta el momento se habían observado en tales edificios que únicamente atendían «a la utilidad, y sin ningún modo al abrigo, decencia y comodidad de los que por necesidad se alojan en ellos».
         En mayo de 1774 se pararon las obras del mesón de Librilla, según el administrador Fernando de Torres, por su elevado coste. Estas se reanudaron en septiembre de 1774, momento en el que fue nombrado Juan Moreno del Campo como maestro general para finalizar las obras principales y dirigir las sucesivas en Librilla así como el estado de los Vélez y otros estados, relegando de su cargo al arquitecto Joseph de los Corrales y Ruiz.
         En enero 1777 don Salvador Carrasco expuso al marqués que, según dictamen de Juan Moreno del Campo, eran necesarios, para la conclusión del mesón de Librilla, 68 mil reales poco más o menos, según los planos que se remitieron el año anterior. Durante ese año el maestro alarife Juan Moreno del Campo estuvo sugiriendo al marqués una serie de cambios con el fin de mejorar la distribución y sacar un mayor aprovechamiento de la hospedería, como hacer las cuadras más grandes y las cocheras más pequeñas y dotarla de un mayor número de pesebres. Por ese motivo, se volvieron a modificar los planos. Así, en octubre de ese mismo año, el marqués de Villafranca envió al administrador de los Vélez un nuevo plano conformado por don Pedro Arnal. Este último era un afamado arquitecto y dibujante madrileño, académico de mérito en la Academia de San Fernando en 1767, director de arquitectura en la Academia de San Fernando en 1786 y director general de la misma en 1801, cargo que ocupó hasta poco antes de su muerte, en 1805.
         Los maestros de obras durante los años de construcción de la casa de postas de Librilla fueron varios. Los primeros años la obra estuvo a cargo de Pedro de San Agustín quien, a su muerte en 1774, fue sustituido por Juan Moreno del Campo, residente en Vélez Rubio. Tras el fallecimiento de este en octubre de 1777, dirigió las obras su hijo Joseph Moreno, quien viajó hasta Librilla para hacerse cargo por solo ocho reales de jornal diarios. No tardó en reclamarle al marqués de los Vélez los diez reales diarios que le pagaban a su padre, algo a lo que el marqués dio su consentimiento. No obstante, en 1779, tomó el mando don Juan Morata, maestro de obras y vecino de Lorca.
      Las obras terminaron en 1779 aunque se desconoce el mes exacto. Según testimonio del administrador don Salvador Carrasco Méndez, el 22 de julio de 1779 se había suspendido la obra de la casa mesón y únicamente continuaban el maestro y los oficiales de carpintería en la fabricación de las ventanas. En 1778 el coste de las mismas ascendía a 125.337 reales de vellón.
En cuanto a su arrendamiento, se conoce que fue subastado públicamente «un mesón nuevo extramuros de esta población por tiempo de cuatro años» y que finalmente correspondió a Pedro Díaz, antiguo arrendatario del viejo mesón, por 3.400 reales de vellón anuales, según escritura fechada el 24 de enero de 1784. La cantidad era casi tres veces superior a la que recibía por el viejo mesón.
        Poco después, el duque de Alba construyó una almazara en el ala oeste de la posada, que fue arrendada en febrero de 1784 por 2.750 reales anuales. En 1791 se arrendaron tanto la posada como la almazara por 6.000 reales anuales y cuatro años más tarde Julián Almagro se hacía con los comúnmente conocidos como «molinos de Extramuros o del Mesón» por la cantidad de 8.000 reales anuales. El incremento del precio del arrendamiento hace ver la importancia que tenía en ese momento la posada y la almazara, sobre todo esta última, la cual estuvo en funciona-miento hasta la Guerra Civil.

Baños-Oliver, R., Segado-Vázquez, F., & Molina-Gaitán, J. C. (2018). Las posadas como patrimonio arquitectónico: el ejemplo de la Casa de Postas de Librilla (Murcia).

martes, 12 de febrero de 2019

Librilla y la Capilla de los Vélez de la catedral de Murcia



              Librilla fue la primera propiedad que la familia de los Vélez compro en su señorío de Murcia fue comprada al marqués de Villena en 1381, en el siglo siguiente la familia crearía su mayorazgo el marquesado de los Vélez, con el titulo de adelantado mayor del reino de Murcia. La familia se construyo en la catedral de Murcia la capilla más importante y bonita de la catedral, dedicada a San Lucas y en estilo gótico tardío introduciendo el Renacimiento, de gran exuberancia y elegancia, destacando la gran cúpula estrellada.
              En 1805 en tiempos de  Francisco de Borja Álvarez de Toledo Osorio (Madrid9 de junio de 1763-Madrid12 de febrero de 1821), XII marqués de Villafranca del Bierzo, XVI duque de Medina Sidonia, XIV marqués de Cazaza en África, XI duque de Bivona, XII marqués de los Vélez, VII marqués de Villanueva de Valdueza y Grande de España -entre sus numerosos títulos de nobleza- fue un político y militar español. Propietario de Librilla hombre muy benévolo e implicado en la ayuda de sus súbditos con generosas donaciones. Su gran recurso económico de la villa era su gran hacienda la cañada Honda.
            
                                                        Retrato de Francisco de Borja de Goya

                El marqués sufragaba los gastos que generaba su capilla de san Lucas en la catedral de Murcia y en 1805 los gastos de dicha capilla los paga su administrador general Juan Francisco de los Helgueros, que tenía su residencia en Librilla. En 1805 entre los pagos del administrador destacan los siguientes: Seis arrobas de aceite claro, entregadas al Sacristán de la capilla de San Lucas, sita en la Cathedral de Murcia, para el alumbrado del año de esta capilla precio 6 reales.
Gastos de la capilla de San Lucas en 1805 serían de mil doscientos un reales seis maravedies vellón pagados por la consignación de Ornamentos, Festividad, Salario del Sacristán, importe del Aceyte para las lamparas de la capilla de San Lucas en la Cathedral de Murcia, propia a S.E, relativos al año de esta cuenta, en esta forma: Por la consignación para Ornamentos, según recibo nº 115 600 reales. Por la festividad del Santo titular según recibo nº 116 250 reales. Por salario del Sacristán, según recibo nº 117 330 reales. Por el importe de las seis arrobas de aceite para lamparas 23 reales. importe de gastos de la capilla de los Vélez de la Cathedral de Murcia en 1805 importaban 1203 reales de vellón.
Capilla de los Vélez Catedral de Murcia

lunes, 14 de enero de 2019

CONFITERIA DE LAS ZARZAS O MICAELAS.



“Las Zarzas” o “Las Micaelas” y sus pastelillos de cabello de ángel

Corrian los años 1940 hasta 1960 cuando todo Librilla consumía los famosos pastelillos de cabello de ángel de las hermanas Carmen, Rosario y Josefica, conocidas cariñosamente por “Las Zarzas” o “Las Micaelas”. El origen de estos buenísimos pastelillos viene a través de Micaela, una señora cartagenera que tenía una confitería, la cual dejó por cierre, recayendo enseguida en la panadería-confitería de las hermanas “Las Zarzas”. Micaela fue la que les enseñó la receta de los pastelillos a Carmen, Rosario y a Josefina “Las Zarzas”. Tanto  les gustó a los librillanos estos pastelillos que a “Las Zarzas”  les añadieron otro apodo, que fue el de “Las Micaelas” en honor a la cartagenera Micaela. En este horno, que funcionaba con garbillas de pino y hecho con piedras del monte Carrascoy en forma de bóveda trabajaron también Pepe del Horno, Pepe “El Bombo”, Fernando “El Míster” y Juan “El Alhameño”. Todos los días se elaboraban unos 100 pastelillos de cabello de ángel y en épocas de fiestas, como las de San Bartolomé y Navidad se elaboraban unos 400 pastelillos diarios, los cuales fueron reconocidos como los mejores de toda la Región de Murcia. Los pastelillos se vendían en las dos confiterías-panadería que tenían “Las Micaelas” frente al ayuntamiento de Librilla y junto a la taberna que tenía “El Pencho”, así como también en la tienda de Pepe de la Juana, agotándose los pastelillos nada más salir de la boca del horno.
“Las Zarzas” también vendían, sobre todo por Navidad, mantecados de almendra, tortas de naranja, polvorones de almendra, rollos de anís y coco, cordiales y suspiros, todo elaborado por ellas. Y además frutos secos, legumbres e incluso revistas del corazón, caretas por carnaval y figuritas de San Blas.
Un bello y dulce recuerdo este de “Las Zarzas” o “Las Micaelas” para los librillanos que conocieron este bocado hecho manjar como fueron sus pastelillos de cabellos de ángel, receta que guarda como oro en paño un librillano enamorado de las costumbres del ayer.
ALFONSO PARDO







jueves, 20 de diciembre de 2018

CENTENARIO (1918-2018) DE LA LLEGADA DEL MAESTRO ESTEBAN GÓMEZ ROS A LIBRILLA.

ESTEBAN GÓMEZ ROS  (1877-1954)

            Tuvo lugar mi nacimiento el 7 de Julio de 1877 y consta la inscripción en el folio 146 libro 45 de la sección correspondiente del R.C. de Cartagena; habiendo sido apadrinado por D. Santiago López y Dª Leocadia Vidal, residentes en aquella fecha en Escombreras. Alli pasaron los 12 primeros años de mi vida, y en Septiembre de 1890, deje el hogar paterno para cursar en Murcia la carrera del Magisterio; pero volví nuevamente en el periodo de vacaciones, y en Octubre del siguiente año 1891 abandone nuevamente el pueblo natal para no volver a él en algunos años, a causa de que mis padres se trasladaron a la villa de Alguazas en 5 de Diciembre del expresado año 1891.
            Recuerdos imborrables guardo del pueblo descrito a pesar de mi corta edad durante mi permanencia en él, mas no puede desechar la imaginación los acontecimientos de la infancia; los juegos infantiles, los edificios que concurría, la Ermita en que fui bautizado y después ayudaba al sacrificio de la misa, la solemne función de la Cruz, el bonito teatro y el elegante Casino…. Todo esto fijo en mi mente lo mismo que los compañeros de aquella edad, la mayor parte muertos hoy a pesar de no pasar de 17 años transcurridos pero la Tuberculosis acabó con casi todos ellos, Dios los haya cogido en su seno, como igualmente a mi querida madre cuyos restos descansan en el cementerio de aquel lugar.
            El 7 de Enero de 1884 dejó de existir y casi no la conocí en vida; mas los vecinos de allá me la pintaban como modelo de esposa y madre y no cesan de elogiarla en cuando a sus trabajos como Maestra que fue desde que se creó la escuela hasta que falleció.
            Durante los dos cursos de la carrera elemental que cursé oficialmente en la normal de Murcia y en los académicos de 1890-91 y 1891-92 obtuve las calificaciones de Sobresaliente. Reválida Superior. Sobresaliente (Junio 1895). Terminado el ejercicio de reválida pasé nuevamente al domicilio paterno, y en 17 de Noviembre de este año fui nombrado otra vez Oficial de Secretaria del Ayuntamiento , cuyo alcalde era entonces Domingo Bermúdez Gil y Secretario el Sr. Agullo, deje este cargo en 8 de Diciembre de 1896 y permanecí en el hogar de mis estudiando el programa de oposiciones hasta el 20 de Mayo de 1897 en que siendo alcalde dicho Sr. Bermúdez y Secretario D. José María Pina y García, volví a ocupar el cargo de auxiliar en el Ayuntamiento, desempeñándolo hasta el 28 de Enero de 1898 en que el cambio de política ocasionó la cesantía.
            El 5 de Mayo de este año fui llamado a filas como excedente de cupo de 1897 y hecha la presentación en la zona, destinado al 6º batallón de artillería de plaza, de guarnición en Cartagena, en el que fui considerado cual no merecía en sentido favorable; destinado a oficinas el 7 de Julio del mismo año, y ascendido a Cabo el 5 de Agosto. El 15 de Octubre obtuve licencia ilimitada y trasladado a la casa paterna, fui nombrado otra vez oficial del ayuntamiento en 2 de Abril de 1899 siendo alcalde Don Alfonso Fil y Secretario Don Juan Sánchez Fernández.
            El 2 de Febrero de 1900 el Sr. Cura bendijo nuestra unión con Valentina Egea Bermúdez. Seguía empleado en el ayuntamiento y pusimos el domicilio en la calle del carril nº 16. En Mayo de este fui nombrado maestro de la Costera de Alhama, con 250 pesetas anuales de suelo; pero solamente fui a tomar posesión continuando en Alguazas con el destino que tenía.
            En de Abril de 1901 fui dejado cesante del cargo municipal y continué en Alguazas con una clase nocturna, si bien lo que producía era poco, tampoco me vi ningún día a tener que pedir para comer. Mucho sufrí con la ociosidad; no tenía ganas ni aún de verme y sin embargo veía que Dios no me desamparaba. Me convencí mas de ello cuando el 20 de Junio de 1902, recibí una carta de Villena (Alicante) escrita por D. Ceferino Sandoval, en la que me proponía el cargo de profesor de un colegio de aquella ciudad, con la remuneración de 15 duros mensuales y casa, grande fue mi alegría y rápida la aceptación; pues el mismo día le conteste y al siguiente, me puse en camino, marchando mi esposa el día 29 a la referida ciudad donde yo ya estaba.Desde su destino del Esparragal, permutando con el maestro de Librilla José Velasco López, llego Don Esteban a Librilla el 29 Abril de 1918. En su diario realiza una descripción pormenorizada de la villa y lucha desde su llegada por mejorar las infraestructuras y la educación a Librilla. Hasta el 1 de Enero de 1925 había en Librilla una escuela de niños y otra de niñas. En dicha fecha empezaron a funcionar otras dos, una de niños y otra de niñas, y en 1931 cuenta ya con 3 de niños y otras tantas de niñas en el casco, mas una de cada sexo en el partido de la Egesa, de este término.
            El 1 de Septiembre de 1936, se traslada el material de las escuelas del casco, al edificio construido de nueva planta para Escuelas Graduadas de niños y niñas. Un grupo de tres secciones para cada uno de los sexos. Consta de tres salones, lavabos, retretes inodoros, habitaciones y biblioteca, amplio pasillo en donde están las puertas de las salas de clase y de las demás dependencias. Las salas de clase, con tres ventanales, la mediodía, por donde entra a raudales el sol. Los niños ocupan la planta baja del edificio y las niñas la del piso superior. Por la superior se abrieron las clases el referido día 1 de septiembre y funcional en régimen de graduado, aunque oficialmente no consta la graduación, siguiendo por consiguiente la cuestión administrativa. Juan González Salas, rige grado superior, y Diego Aguilera el grado medio, y el que suscribe, el de los menores. Al final de mes se abona por partes iguales el agua consumida; y a la persona encargada de la limpieza abonamos un real diario cada uno de los seis maestros, unos 9 duros.
            El día 6 de Julio de 1947 cumplí la edad de 70 años y cesé en la Enseñanza por ser dicha edad la reglamentaria por la jubilación forzosa. La Bondad del director de la Escuela Graduada, Don Juan González Salas, compañero cuyo comportamiento conmigo no olvidaré nunca, me invitó a dejar la clase el día 4; y el 5 después de terminar su labor a las 12 de la mañana,  presentaron en casa los compañeros de ambos sexos. Dª Pepita García Nogales. Dª Luscinda Bosque Carceler, Rosario Munuera Contreras, D. Juan González y D. José Contreras García despedirse atentamente como profesiones y reiterarme sus amistades quedando y altamente complacido de la visita de los que con ellos y en una buena armonía, he trabajado en pro de la educación y cultura en este pueblo.
            El 6 de Julio de 1947 sus compañeros le realizaron un homenaje de jubilación con el regalo de una estilográfica.
            El día 10 de Noviembre del año 1954 entregó su alma a dios con la misma sencillez con que vivió.
            En sesión Ordinaria del Ayuntamiento de Librilla en Pleno del 28 de Marzo de 1969 siendo alcalde D. Antonio García Lara, se le concedió el nombre de una calle de la localidad al maestro Don Esteban Gómez Ros.
 Memorias personales de D. Esteban Gómez Ros facilitadas por su nieto D. Antonio Martínez Gómez.
                                                      Don Esteban y su mujer
Dia de su Jubilación con compañeros
Don Esteban y sus alumnos


lunes, 26 de noviembre de 2018

El desahucio póstumo de un alcalde. Pedro Pagán Ayuso ligado a la historia de Librilla.

Exhuman los restos de Pedro Pagán Ayuso, regidor en 1874, tras adquirir otra familia su panteón en el cementerio. Murió en 1909 en Librilla. 


El descanso eterno de Pedro Pagán Ayuso, que fue alcalde de Murcia en 1874, se vio interrumpido la pasada primavera, cuando empleados del cementerio de Nuestro Padre Jesús de Espinardo exhumaron sus restos mortales -junto a los de su esposa, Leonor Guerra Albaladejo, y su hermano Enrique, asesinado a puñaladas en Cartagena- del panteón en el que reposaban, uno de los más monumentales del camposanto municipal y parada obligatoria dentro de las visitas guiadas que organiza el Ayuntamiento desde hace más de un año.
Los huesos del político están en el Osario a la espera de su traslado a un mausoleo de personajes ilustres que proyecta el Consistorio
Los huesos que se conservan de este ilustre político murciano, que falleció en 1909 y también fue diputado a Cortes, fueron depositados en el nuevo Osario situado en la plaza de Jesús del cementerio, «donde se encuentran perfectamente identificados para, en un futuro, ser trasladados a un panteón que el Consistorio quiere construir para ubicar en él a otros personajes de relevancia de la ciudad», adelantó a 'La Verdad' el jefe del servicio de Salud del Ayuntamiento de Murcia, Eduardo González.

«Estaba casi en ruinas»

Este funcionario explica que la decisión de exhumar los restos de Pedro Pagán Ayuso y sus dos familiares se debe precisamente al interés por conservar el panteón, «uno de los más antiguos y de mayor valor arquitectónico del camposanto». El mausoleo se encontraba en un avanzado estado de deterioro, «casi en situación de ruina, con importante riesgo de venirse abajo», justifica Eduardo González.
Además, la concesión administrativa había caducado desde hacía bastante tiempo, por lo que, tras consultar con los descendientes del antiguo regidor (que residen en Madrid) y confirmar estos que no tenían la menor intención de acometer obras de mejora en la tumba, el servicio municipal de Salud inició un expediente de reversión de la propiedad, por el que la titularidad pasó a ser municipal. Una vez hecho este trámite, el Consistorio puso a la venta el panteón, adquiriéndolo una familia murciana con la condición de acometer una restauración del mismo, «que es un gran exponente de la escultura funeraria de principios del siglo XX», considera González. Los nuevos propietarios ya han puesto la placa con su nombre en el complejo funerario.

Urna sobre garras de león

El panteón de Pedro Pagán Ayuso está realizado en mármol y consta de una cripta y un sarcófago clásico, donde se representa una urna cubierta por un sudario y apoyada sobre garras de león. Está rodeado por una verja de no menos valor.
El jefe del servicio de Salud advierte de que hay otras fosas de gran interés artístico en el cementerio de Nuestro Padre Jesús que presentan una situación de deterioro similar a la que acogía los restos mortales de Pedro Pagán Ayuso. En estos casos, el Ayuntamiento se pondrá primero en contacto con los familiares para que se hagan cargo de la restauración. Si no lo hacen y la concesión administrativa ha terminado, actuará de la misma forma que con el alcalde desahuciado.


«De Pedro Pagán Ayuso se puede escribir una historia que parecería una novela, y una novela que sería una historia», escribió el periodista José Martínez Tornel, según consta en el folleto que editó el Ayuntamiento para las visitas guiadas al cementerio. El alcalde vino al mundo en Murcia el 20 de junio de 1843. Su nacimiento ya tuvo tintes novelescos, pues su padre, Pedro Rosique y Hernández, no podía tener hijos con su mujer y, con el consentimiento de esta, los concibió con una sirvienta llamada Rita Pagán y Ayuso. Luego sus padres se casaron y él, aunque no heredó el título de marqués, sí recibió de su progenitor tierras en Librilla. Se casó con Leonor Guerra, hija de un secretario de la reina Isabel II, con la que promovió tertulias literarias y la revista 'El Álbum', además del periódico 'La Correspondencia Ilustrada'. Partidario de Sagasta, fue amante del Carnaval y del Entierro de la Sardina. Lo que hoy es Lo Pagán, en San Pedro del Pinatar, le debe su nombre, pues era propietario de una gran finca allí. Al morir Leonor Guerra, se volvió a casar con Soledad Morera, con la que tuvo dos hijos.


                         Documentos facilitados por Juan Adolfo Cerón Págan
Articulo de DAVID GÓMEZ para Diario la Verdad. Miércoles, 21 noviembre 2018, 

miércoles, 12 de septiembre de 2018

DESCRIPCIONES DE LA VILLA DE LIBRILLA POR HISTORIADORES Y VIAJEROS EN LOS SIGLOS XVIII-XIX.





-          Juan de La Serna  S. XVIII, en su diccionario Geográfico: “Lebrilla, villa de España en el reino de Murcia, sobre el rió Segura, en término muy ameno y muy abundante en arroz, aceite y seda. Dista nueve leguas de Murcia”.[1]

-          Padre Ortega. XVIII, descripción chorographica del sitio que ocupa la provincia regular de Cartagena. “La fundación de este pueblo, supongo o contemplo yo antiquísima, porque así lo publican y manifiestan los diferentes vestigios y monumentos que todos los días se descubren, de los que aquí haremos la debida mención. Su gobierno consiste en un alcalde mayor, trienal, que es el mismo qué el de la villa de Alhama, en donde asiste de ordinario, como se verá en el título que se sigue; en dos alcaldes ordinarios, cuatro regidores y un alguacil mayor, todos anuales; y todos los pone la dicha casa de los Vélez. Hace por armas un escudo partido a cuarteles, en los dos de arriba, dos castillo, y de los de abajo en la derecha tres flores de Lis, sobre las ondas del mar, y en de la izquierda en lo más alto, una liebre corriendo, y en lo más abajo un león, y encima, como sobre el lomo, otra flor de Lis. Los frutos de este pueblo son: trigo, cebada, panizo, vino, aceite, seda y barrilla. Hay una mediana fábrica de salitre. Por lo eclesiástico, hay una iglesia parroquial y tres ermitas….”.[2]

-          Juan Antonio de Estrada (1748). La villa de Lebrilla yace cerca del rio Segura, a nueve leguas de Murcia, con 200 vecinos en una Parroquia: tiene bellos campos, muchos morales para la cría de la seda; coge trigo, cebada y arroz, que la hace bien abastecida[3].

-          D. Bernardo Espinalt y García, Atlante español o descripción general de todo el reino de España. Reyno de Murcia 1778. “La villa de Lebrilla está situada cerca del rió Segura, a los treinta y siete grados, y cuarenta y nueve minutos de latitud, y quince grados, y treinta y ocho minutos de longitud; dista de la ciudad de Murcia, su Capital, nueve leguas. Tiene doscientos vecinos, y una sola Parroquia: Está rodeada de bellos campos, muchos Morales para la cría de la Seda; se coge bastante Trigo, Cebada, y arroz. Tiene por armas un escudo, dividido en quatro quarteles, una Liebre, un León, dos Castillos, y tres flores de lis, del modo que está gravado en el número catorce de la Estampa segunda”.[4]

-          Nicolle De la Croix. (1779). Lebrilla villa de 1000 personas, situada a poca distancia del rio Segura. Tiene una iglesia parroquial y buen terreno para granos, plantado mucha parte de moreras, que dan bastante seda, y también se hace cosecha de arroz[5]

-          Antonio Vega (1795). Lebrilla villa de España en el reyno de Murcia: es de señorío secular, y tiene alcaldes ordinarios. Está situada sobre el rio Segura, en terreno muy ameno, y muy abundante en arroz, aceyte y seda. Tiene una parroquia con 200 vecinos, dista 9 leguas de Murcia[6].

-          John Carr. Nacido en Devonshire y de tránsito por la región murciana en Septiembre de 1809, no es viajero que ofrece novedades de interés, pero sus comentarios en Descriptive travels in the southern and easter parts of Spain and the Balearic isles in the year 1809 son provechosos. “Nuevo cambio de paisaje, siempre atento el viajero a su contemplación, es el que percibe el camino hacia Librilla, pues Alhama la pasa de largo con el simple mención pasajera de sus baños y venta. Librilla le gusta, la encuentra semejante a Puerto Lumbreras, un pueblo pequeño y limpio, sus vecinos de excelente presencia, respetabilidad y limpieza y hasta pintoresca posada, la más bonita que había visto en España. Cabe pensar que John Carr escribía sugestionado por el hecho de que le habían asegurado que dicha posada había sido construida por el duque de Alba, y tal dato pudo sugestionarle y de ahí su comentario, que mantiene para la “excelente” comida y “limpísimo mantel”. En el pueblo y los alrededores hay algunas fábricas de salitre. La población dividida por una profunda garganta sobre la que se tiende un puente de un solo arco. Su salida hacia Murcia es a través de una campiña magnífica; tierras muy bien cultivadas, con olivos, moreras y hortalizas de todas clases; bello jardines y magníficos huertos, separados entre sí por unas cercas hechas con cañas de indias cuyo bello efecto alaba.[7]


-      Alexandre Laborde (1816). Lebrilla, esta villa contiene cerca de 1000 habitantes, y aunque pasa por muy rica, sus casas manifiestan poca opulencia; cortada por     medio una barranca ancha y profunda, formada por las lluvias, sobre la qual ha    sido menester construir un puente. La posada tiene una fachada magnifica de 11 balcones y 2 puertas; pero el interior no corresponde a esta apariencia. Siguiendo  la llanura a distancia de un quarto de hora, a la derecha, un depósito de aguas  para el riego, y a la izquierda una gran porción de moreras, olivos y álamos[8].

-          Pascual Madoz, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Región de Murcia. 1850. “Con ayuntamiento en la provincia de Murcia, partido judicial de Totana, perteneciente a la diócesis de Cartagena. Se halla situado en terreno un tanto desigual en forma de un cuadrilátero, separado de sus arrabales por un gran barranco que se cruza por un puente de cal y canto de un solo ojo; su Clima es templado; goza de buena ventilación reinando especialmente los vientos de N y O. siendo las tercianas y pústulas manignas las enfermedades mas comunes. Se compone de unas 420 casas de las del arrabal formando cuerpo de población repartidas en diversas calles, siendo la más notable la que de E. a O. cruza toda la villa por la que va el camino general de Murcia a Granada: tiene casa consistorial, cárcel, posito y casa tercia, una posada sumamente capaz de buena construcción; escuela de niños y otra de niñas. Iglesia parroquial de 2ª clase San Bartolomé servida por un cura y sacristán, y por último un cementerio que en nada perjudica a la salud pública. Hay 3 ermitas donde los fieles oyen misa. Los vecinos de esta villa se surten del agua común con que fertilizan una poca huerta, la que nace en jurisdicción de Mula y la traen por medio de cañerías. Cuenta  con una grande heredad con molino de aceite llamado Cañada Onda y la venta de Ángeles á la distancia de ¼ de legua. El terreno puede dividirse en 3 clases; su mayor parte es de secano, más alrededor de la población tiene varios trozos de riego. La correspondencia se recibe de la administración de Murcia 3 veces en la semana, llevada por el conductor que pasa con toda la de Andalucía. La producción es: trigo, cebada, panizo y maíz, aceite y algunas legumbres y hortalizas; hay muy poco ganado lanar y cabrío el necesario para el consumo, y poca caza. La industria será la agrícola, algunos molinos harineros y 6 de aceite llamadas almazaras y una fabrica de salitre. La población es de 717 vecinos. El presupuesto municipal es de 11.000 reales y se cubren con 524 del producto de yerbas, 3,500 de la renta de panadería y el déficit por reparto vecinal”.[9]



-          S. Reinhars. Viajero inglés del siglo XIX. “Librilla, con mil habitantes, a cuatro leguas de Murcia y casas de escaso valor, aunque tuviera fama de opulenta; un barranco ancho y profundo salvado por un puente, y una posada con magnifica fachada de once balcones y dos puertas, pero sin que el interior responda a esta apariencia es todo lo que valora de Librilla”.[10]

-          Francisco de Paula y Mellado (1849). Lebrilla villa situada cerca del rio Segura, en un llano atravesado casi por medio por una honda rambla seca, y sobre la cual hay un puente que sirve de comunicación a las dos partes en que está dividida la población, tiene 2324 habitantes. Produce trigo, cebada, maíz y aceite. Destaca a una legua de Alhama un torreón morisco llamado Torre Mocha[11].


-          Francisco Piferrer (1860). La villa de Lebrilla está situada cerca del rio Segura, á  nueve leguas de la ciudad de Murcia. Tiene por armas: escudo cuartelado, con una liebre, un león dos castillos y tres flores de lis[12].





-          Nicolle De la Croix. (1779). Lebrilla villa de 1000 personas, situada a poca distancia del rio Segura. Tiene una iglesia parroquial y buen terreno para granos, plantado mucha parte de moreras, que dan bastante seda, y también se hace cosecha de arroz[13]

-          Antonio Vega (1795). Lebrilla villa de España en el reyno de Murcia: es de señorío secular, y tiene alcaldes ordinarios. Está situada sobre el rio Segura, en terreno muy ameno, y muy abundante en arroz, aceyte y seda. Tiene una parroquia con 200 vecinos, dista 9 leguas de Murcia[14].














[1] La Serna, J. de diccionario Geográfico o descripción de todos los reynos y provincias obra del siglo XVIII. Aparece Librilla con la nomenclatura de Lebrilla es traducción de la obra realizada por Echard, citada  esta descripción por  José Ortega Lorca en su edición critica de la descripción de la provincia regular de Cartagena de 1959.pp. 256-257.
[2] Ortega Lorca, J. Edición crítica de la descripción chorographica del sitio que ocupa la provincia regular de Cartagena de mi P.S. Francisco. Murcia 1959.pp.257-261

[3] De Estrada, Juan Antonio. Población general de España: Historia chronologia  Vol. 2. Pág. 292.
[4] Espinalt y García, B. Atlante español o descripción general de todo el reino de España. Reyno de Murcia  Murcia 1778 pp. 67-68
[5] De la Croix, Nicolle. Geografía Moderna Pág. 319
[6] Vega, Antonio. Diccionario geográfico universal que comprende la descripción de las vegas. Pág. 53
[7] Torres-Fontes Suárez, C. Viajes de extranjeros por el reino de Murcia vol. I. Murcia 1996 p.129
[8] Laborde, A. Itinerario descriptivo de España y de sus islas.
[9] Madoz, P. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Región de Murcia Madrid 1850 pp.104-105
[10] Ibidem. p.125
[11] De Paula Mellado, Francisco. Guía del viajero en España.
[12] Piferrer, Francisco. Nobiliario de los reinos y señoríos de España.
[13] De la Croix, Nicolle. Geografía Moderna Pág. 319
[14] Vega, Antonio. Diccionario geográfico universal que comprende la descripción de las vegas. Pág. 53
[15] Torres-Fontes Suárez, C. Viajes de extranjeros por el reino de Murcia vol. I. Murcia 1996 p.129