lunes, 26 de noviembre de 2018

El desahucio póstumo de un alcalde. Pedro Pagán Ayuso ligado a la historia de Librilla.

Exhuman los restos de Pedro Pagán Ayuso, regidor en 1874, tras adquirir otra familia su panteón en el cementerio. Murió en 1909 en Librilla. 


El descanso eterno de Pedro Pagán Ayuso, que fue alcalde de Murcia en 1874, se vio interrumpido la pasada primavera, cuando empleados del cementerio de Nuestro Padre Jesús de Espinardo exhumaron sus restos mortales -junto a los de su esposa, Leonor Guerra Albaladejo, y su hermano Enrique, asesinado a puñaladas en Cartagena- del panteón en el que reposaban, uno de los más monumentales del camposanto municipal y parada obligatoria dentro de las visitas guiadas que organiza el Ayuntamiento desde hace más de un año.
Los huesos del político están en el Osario a la espera de su traslado a un mausoleo de personajes ilustres que proyecta el Consistorio
Los huesos que se conservan de este ilustre político murciano, que falleció en 1909 y también fue diputado a Cortes, fueron depositados en el nuevo Osario situado en la plaza de Jesús del cementerio, «donde se encuentran perfectamente identificados para, en un futuro, ser trasladados a un panteón que el Consistorio quiere construir para ubicar en él a otros personajes de relevancia de la ciudad», adelantó a 'La Verdad' el jefe del servicio de Salud del Ayuntamiento de Murcia, Eduardo González.

«Estaba casi en ruinas»

Este funcionario explica que la decisión de exhumar los restos de Pedro Pagán Ayuso y sus dos familiares se debe precisamente al interés por conservar el panteón, «uno de los más antiguos y de mayor valor arquitectónico del camposanto». El mausoleo se encontraba en un avanzado estado de deterioro, «casi en situación de ruina, con importante riesgo de venirse abajo», justifica Eduardo González.
Además, la concesión administrativa había caducado desde hacía bastante tiempo, por lo que, tras consultar con los descendientes del antiguo regidor (que residen en Madrid) y confirmar estos que no tenían la menor intención de acometer obras de mejora en la tumba, el servicio municipal de Salud inició un expediente de reversión de la propiedad, por el que la titularidad pasó a ser municipal. Una vez hecho este trámite, el Consistorio puso a la venta el panteón, adquiriéndolo una familia murciana con la condición de acometer una restauración del mismo, «que es un gran exponente de la escultura funeraria de principios del siglo XX», considera González. Los nuevos propietarios ya han puesto la placa con su nombre en el complejo funerario.

Urna sobre garras de león

El panteón de Pedro Pagán Ayuso está realizado en mármol y consta de una cripta y un sarcófago clásico, donde se representa una urna cubierta por un sudario y apoyada sobre garras de león. Está rodeado por una verja de no menos valor.
El jefe del servicio de Salud advierte de que hay otras fosas de gran interés artístico en el cementerio de Nuestro Padre Jesús que presentan una situación de deterioro similar a la que acogía los restos mortales de Pedro Pagán Ayuso. En estos casos, el Ayuntamiento se pondrá primero en contacto con los familiares para que se hagan cargo de la restauración. Si no lo hacen y la concesión administrativa ha terminado, actuará de la misma forma que con el alcalde desahuciado.


«De Pedro Pagán Ayuso se puede escribir una historia que parecería una novela, y una novela que sería una historia», escribió el periodista José Martínez Tornel, según consta en el folleto que editó el Ayuntamiento para las visitas guiadas al cementerio. El alcalde vino al mundo en Murcia el 20 de junio de 1843. Su nacimiento ya tuvo tintes novelescos, pues su padre, Pedro Rosique y Hernández, no podía tener hijos con su mujer y, con el consentimiento de esta, los concibió con una sirvienta llamada Rita Pagán y Ayuso. Luego sus padres se casaron y él, aunque no heredó el título de marqués, sí recibió de su progenitor tierras en Librilla. Se casó con Leonor Guerra, hija de un secretario de la reina Isabel II, con la que promovió tertulias literarias y la revista 'El Álbum', además del periódico 'La Correspondencia Ilustrada'. Partidario de Sagasta, fue amante del Carnaval y del Entierro de la Sardina. Lo que hoy es Lo Pagán, en San Pedro del Pinatar, le debe su nombre, pues era propietario de una gran finca allí. Al morir Leonor Guerra, se volvió a casar con Soledad Morera, con la que tuvo dos hijos.


                         Documentos facilitados por Juan Adolfo Cerón Págan
Articulo de DAVID GÓMEZ para Diario la Verdad. Miércoles, 21 noviembre 2018, 

miércoles, 12 de septiembre de 2018

DESCRIPCIONES DE LA VILLA DE LIBRILLA POR HISTORIADORES Y VIAJEROS EN LOS SIGLOS XVIII-XIX.





-          Juan de La Serna  S. XVIII, en su diccionario Geográfico: “Lebrilla, villa de España en el reino de Murcia, sobre el rió Segura, en término muy ameno y muy abundante en arroz, aceite y seda. Dista nueve leguas de Murcia”.[1]

-          Padre Ortega. XVIII, descripción chorographica del sitio que ocupa la provincia regular de Cartagena. “La fundación de este pueblo, supongo o contemplo yo antiquísima, porque así lo publican y manifiestan los diferentes vestigios y monumentos que todos los días se descubren, de los que aquí haremos la debida mención. Su gobierno consiste en un alcalde mayor, trienal, que es el mismo qué el de la villa de Alhama, en donde asiste de ordinario, como se verá en el título que se sigue; en dos alcaldes ordinarios, cuatro regidores y un alguacil mayor, todos anuales; y todos los pone la dicha casa de los Vélez. Hace por armas un escudo partido a cuarteles, en los dos de arriba, dos castillo, y de los de abajo en la derecha tres flores de Lis, sobre las ondas del mar, y en de la izquierda en lo más alto, una liebre corriendo, y en lo más abajo un león, y encima, como sobre el lomo, otra flor de Lis. Los frutos de este pueblo son: trigo, cebada, panizo, vino, aceite, seda y barrilla. Hay una mediana fábrica de salitre. Por lo eclesiástico, hay una iglesia parroquial y tres ermitas….”.[2]

-          Juan Antonio de Estrada (1748). La villa de Lebrilla yace cerca del rio Segura, a nueve leguas de Murcia, con 200 vecinos en una Parroquia: tiene bellos campos, muchos morales para la cría de la seda; coge trigo, cebada y arroz, que la hace bien abastecida[3].

-          D. Bernardo Espinalt y García, Atlante español o descripción general de todo el reino de España. Reyno de Murcia 1778. “La villa de Lebrilla está situada cerca del rió Segura, a los treinta y siete grados, y cuarenta y nueve minutos de latitud, y quince grados, y treinta y ocho minutos de longitud; dista de la ciudad de Murcia, su Capital, nueve leguas. Tiene doscientos vecinos, y una sola Parroquia: Está rodeada de bellos campos, muchos Morales para la cría de la Seda; se coge bastante Trigo, Cebada, y arroz. Tiene por armas un escudo, dividido en quatro quarteles, una Liebre, un León, dos Castillos, y tres flores de lis, del modo que está gravado en el número catorce de la Estampa segunda”.[4]

-          Nicolle De la Croix. (1779). Lebrilla villa de 1000 personas, situada a poca distancia del rio Segura. Tiene una iglesia parroquial y buen terreno para granos, plantado mucha parte de moreras, que dan bastante seda, y también se hace cosecha de arroz[5]

-          Antonio Vega (1795). Lebrilla villa de España en el reyno de Murcia: es de señorío secular, y tiene alcaldes ordinarios. Está situada sobre el rio Segura, en terreno muy ameno, y muy abundante en arroz, aceyte y seda. Tiene una parroquia con 200 vecinos, dista 9 leguas de Murcia[6].

-          John Carr. Nacido en Devonshire y de tránsito por la región murciana en Septiembre de 1809, no es viajero que ofrece novedades de interés, pero sus comentarios en Descriptive travels in the southern and easter parts of Spain and the Balearic isles in the year 1809 son provechosos. “Nuevo cambio de paisaje, siempre atento el viajero a su contemplación, es el que percibe el camino hacia Librilla, pues Alhama la pasa de largo con el simple mención pasajera de sus baños y venta. Librilla le gusta, la encuentra semejante a Puerto Lumbreras, un pueblo pequeño y limpio, sus vecinos de excelente presencia, respetabilidad y limpieza y hasta pintoresca posada, la más bonita que había visto en España. Cabe pensar que John Carr escribía sugestionado por el hecho de que le habían asegurado que dicha posada había sido construida por el duque de Alba, y tal dato pudo sugestionarle y de ahí su comentario, que mantiene para la “excelente” comida y “limpísimo mantel”. En el pueblo y los alrededores hay algunas fábricas de salitre. La población dividida por una profunda garganta sobre la que se tiende un puente de un solo arco. Su salida hacia Murcia es a través de una campiña magnífica; tierras muy bien cultivadas, con olivos, moreras y hortalizas de todas clases; bello jardines y magníficos huertos, separados entre sí por unas cercas hechas con cañas de indias cuyo bello efecto alaba.[7]


-      Alexandre Laborde (1816). Lebrilla, esta villa contiene cerca de 1000 habitantes, y aunque pasa por muy rica, sus casas manifiestan poca opulencia; cortada por     medio una barranca ancha y profunda, formada por las lluvias, sobre la qual ha    sido menester construir un puente. La posada tiene una fachada magnifica de 11 balcones y 2 puertas; pero el interior no corresponde a esta apariencia. Siguiendo  la llanura a distancia de un quarto de hora, a la derecha, un depósito de aguas  para el riego, y a la izquierda una gran porción de moreras, olivos y álamos[8].

-          Pascual Madoz, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Región de Murcia. 1850. “Con ayuntamiento en la provincia de Murcia, partido judicial de Totana, perteneciente a la diócesis de Cartagena. Se halla situado en terreno un tanto desigual en forma de un cuadrilátero, separado de sus arrabales por un gran barranco que se cruza por un puente de cal y canto de un solo ojo; su Clima es templado; goza de buena ventilación reinando especialmente los vientos de N y O. siendo las tercianas y pústulas manignas las enfermedades mas comunes. Se compone de unas 420 casas de las del arrabal formando cuerpo de población repartidas en diversas calles, siendo la más notable la que de E. a O. cruza toda la villa por la que va el camino general de Murcia a Granada: tiene casa consistorial, cárcel, posito y casa tercia, una posada sumamente capaz de buena construcción; escuela de niños y otra de niñas. Iglesia parroquial de 2ª clase San Bartolomé servida por un cura y sacristán, y por último un cementerio que en nada perjudica a la salud pública. Hay 3 ermitas donde los fieles oyen misa. Los vecinos de esta villa se surten del agua común con que fertilizan una poca huerta, la que nace en jurisdicción de Mula y la traen por medio de cañerías. Cuenta  con una grande heredad con molino de aceite llamado Cañada Onda y la venta de Ángeles á la distancia de ¼ de legua. El terreno puede dividirse en 3 clases; su mayor parte es de secano, más alrededor de la población tiene varios trozos de riego. La correspondencia se recibe de la administración de Murcia 3 veces en la semana, llevada por el conductor que pasa con toda la de Andalucía. La producción es: trigo, cebada, panizo y maíz, aceite y algunas legumbres y hortalizas; hay muy poco ganado lanar y cabrío el necesario para el consumo, y poca caza. La industria será la agrícola, algunos molinos harineros y 6 de aceite llamadas almazaras y una fabrica de salitre. La población es de 717 vecinos. El presupuesto municipal es de 11.000 reales y se cubren con 524 del producto de yerbas, 3,500 de la renta de panadería y el déficit por reparto vecinal”.[9]



-          S. Reinhars. Viajero inglés del siglo XIX. “Librilla, con mil habitantes, a cuatro leguas de Murcia y casas de escaso valor, aunque tuviera fama de opulenta; un barranco ancho y profundo salvado por un puente, y una posada con magnifica fachada de once balcones y dos puertas, pero sin que el interior responda a esta apariencia es todo lo que valora de Librilla”.[10]

-          Francisco de Paula y Mellado (1849). Lebrilla villa situada cerca del rio Segura, en un llano atravesado casi por medio por una honda rambla seca, y sobre la cual hay un puente que sirve de comunicación a las dos partes en que está dividida la población, tiene 2324 habitantes. Produce trigo, cebada, maíz y aceite. Destaca a una legua de Alhama un torreón morisco llamado Torre Mocha[11].


-          Francisco Piferrer (1860). La villa de Lebrilla está situada cerca del rio Segura, á  nueve leguas de la ciudad de Murcia. Tiene por armas: escudo cuartelado, con una liebre, un león dos castillos y tres flores de lis[12].





-          Nicolle De la Croix. (1779). Lebrilla villa de 1000 personas, situada a poca distancia del rio Segura. Tiene una iglesia parroquial y buen terreno para granos, plantado mucha parte de moreras, que dan bastante seda, y también se hace cosecha de arroz[13]

-          Antonio Vega (1795). Lebrilla villa de España en el reyno de Murcia: es de señorío secular, y tiene alcaldes ordinarios. Está situada sobre el rio Segura, en terreno muy ameno, y muy abundante en arroz, aceyte y seda. Tiene una parroquia con 200 vecinos, dista 9 leguas de Murcia[14].














[1] La Serna, J. de diccionario Geográfico o descripción de todos los reynos y provincias obra del siglo XVIII. Aparece Librilla con la nomenclatura de Lebrilla es traducción de la obra realizada por Echard, citada  esta descripción por  José Ortega Lorca en su edición critica de la descripción de la provincia regular de Cartagena de 1959.pp. 256-257.
[2] Ortega Lorca, J. Edición crítica de la descripción chorographica del sitio que ocupa la provincia regular de Cartagena de mi P.S. Francisco. Murcia 1959.pp.257-261

[3] De Estrada, Juan Antonio. Población general de España: Historia chronologia  Vol. 2. Pág. 292.
[4] Espinalt y García, B. Atlante español o descripción general de todo el reino de España. Reyno de Murcia  Murcia 1778 pp. 67-68
[5] De la Croix, Nicolle. Geografía Moderna Pág. 319
[6] Vega, Antonio. Diccionario geográfico universal que comprende la descripción de las vegas. Pág. 53
[7] Torres-Fontes Suárez, C. Viajes de extranjeros por el reino de Murcia vol. I. Murcia 1996 p.129
[8] Laborde, A. Itinerario descriptivo de España y de sus islas.
[9] Madoz, P. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Región de Murcia Madrid 1850 pp.104-105
[10] Ibidem. p.125
[11] De Paula Mellado, Francisco. Guía del viajero en España.
[12] Piferrer, Francisco. Nobiliario de los reinos y señoríos de España.
[13] De la Croix, Nicolle. Geografía Moderna Pág. 319
[14] Vega, Antonio. Diccionario geográfico universal que comprende la descripción de las vegas. Pág. 53
[15] Torres-Fontes Suárez, C. Viajes de extranjeros por el reino de Murcia vol. I. Murcia 1996 p.129

jueves, 19 de abril de 2018

TESTIMONIOS ORALES DE LOS ECOS HISTÓRICOS DE LA BANDA DE MÚSICA DE LA FAMILIA ESPADA EN LIBRILLA. (Antonio Romero “el Marcelo”).


TESTIMONIOS ORALES DE LOS ECOS HISTÓRICOS DE LA BANDA DE MÚSICA DE LA FAMILIA ESPADA EN LIBRILLA.
(Antonio Romero “el Marcelo”).

Recuerdo en los años 1947-48 en el  teatro (el cine del tío chico) donde estaba la escuela de música, el maestro Baltasar Espada nos daba clases de solfeo a los niños que queríamos iniciarnos en la música, Paco (Pedreño), Paco (el chulo), Antonio Franco, Pepe (el calabazo), y yo entre otros varios.
Entonces había una gran banda de música, y nosotros éramos la nueva generación que fue sustituyéndolos.
La banda de Librilla hacia los festejos en muchos pueblos de la región por su gran calidad musical, era importante y conocida. Las fiestas de Sangonera la Verde, de Fuente Librilla, Barqueros, El Berro, Los toros de Lorca y otras que ya ni me acuerdo.
Una anécdota del maestro Baltasar Espada que mi padre Antonio el Marcelo me conto en varias ocasiones;  fue que en una ocasión vino el maestro Serrano a estrenar en el Romea de Murcia, una zarzuela, el maestro Espada era el trompa principal de la compañía del Romea, llegó con antelación y se puso a ver la partitura, cuando le dio un repaso se salió a las tabernas que había enfrente del Romea, esperando a que llegaran el resto de compañeros. Cuando llegó el maestro Serrano comenzaron el ensayo, pero el maestro Baltasar (el trompa de la orquesta) no estaba, y  pregunto por él. Estando ensayando llego el maestro Espada, el maestro Serrano le dijo molesto que habían comenzado el ensayo y él no estaba, y él le dijo que ya lo había ensayado, el maestro Serrano se quedó un poco extrañado, y comenzaron de nuevo el ensayo, cuando llego el momento del solo del trompa todos se sorprendieron y el maestro Serrano le dijo al maestro Espada puede irse usted cuando quiera, sabe usted más música que todos los que estamos aquí.
El maestro Espada tocaba todos los instrumentos de la banda siendo su especialidad la Trompa, el cual fue considerado el mejor trompa de España de la época.
Al tiempo, cuando el maestro Espada enfermo, se quedó al frente de la banda su hijo Blas Espada. Entre el Chato y el Feo formaron otra banda de jóvenes, Justo Meroño, José el zapatero, Juan (el de la Concha), los hermanos Lara, José (el pinche), José el Hipólito, Juan Mejías etc.
En el año 1967, José me llamo para volver a formar la banda de música que tras la muerte del maestro Espada se había ido disolviendo poco a poco.
Busqué a unos cuantos de los últimos formados, y otros entraron nuevos que se fueron formando. Así volvió a formarse la banda de música de Librilla.
Félix San Mateo tomo la dirección de la banda entre las décadas de los ochenta y noventa. Vinieron  dos maestros a formar a los jóvenes. Hoy en día ha desaparecido desgraciadamente.

ROMÁNTICOS RECUERDOS DE LA LIBRILLA DE ANTAÑO


ROMÁNTICOS RECUERDOS DE LA LIBRILLA DE ANTES.

Regresemos por unos minutos a la Librilla de hace más de cien años y a la de 1960. Dos de los lugares que presentamos corresponden a los últimos años del siglo XIX y principios del siglo XX, y sólo los librillanos más adultos, aún recuerdan estos lugares emblemáticos de Librilla.
Vamos a comenzar por el sitio de la almazara de aceite de Ricardo Gómez, padre del que fue alcalde de Librilla y un gran aficionado a la caza. Esta almazara, que data de 1905, sería antes hospital y posteriormente cuartel de la Guardia Civil, que sería el que reemplazaría al que había en El Lavador. El edificio todavía se conserva en la calle Antonio Lorente, esquina con la estación de ferrocarril, conocido como cuartel viejo.
El segundo sitio es las salinas de Pepe Meoro en Librilla que lindaban con la finca Viña Ballesta y las del tío Sereno y Pedro de Mateo, que vivían por el consultorio médico actual, los cuales, por cierto, tenían un aljibe cada uno y el agua que sacaban la vendían a sus vecinos librillanos para beber. Pepe Meoro, dueño de las salinas, era de Alcantarilla y venía todos los días en bicicleta a Librilla para cuidar sus salinas, de las cuales se sacaban toneladas de sal, que luego vendía por toda la provincia, la cual se transportaba en carros tirados por mulas.
Y ya que hablamos de salinas, podemos decir también que existían otras en la rambla o río Orón, a la altura de la Cuesta del Caballo, de las cuales todavía podemos ver restos de ellas, así como el acueducto que atraviesa la rambla o río Orón de lado a lado, que conducía el agua que salía de la Cueva del la Sal hasta las salinas.


Respecto a otros dos lugares librillanos de hace más de 40 años hay que comentar que la estación de ferrocarril de Librilla siempre tuvo mucho movimiento, bien sea de mercancías o de pasajeros, como fue la época en que pasaba por aquí el Granaíno, un tren que caía simpático por sus movimientos durante el viaje, que terminabas con el cuerpo molido de tanto vaivén. Por esas fechas estaba de jefe de estación el señor Carrillo, el cual se colocaba a veces en la ventanilla que había entrando a mano izquierda, para despachar los billetes. De factor de la estación estaba el señor Andrés.
Como dato curiosos de la estación tenemos el que la hija del jefe de estación, llamada Encarna, tenía una academia de corte y confección en la misma estación, donde vivía junto con sus padres y sus hermanos Carmen, María y Juanito. A la academia acudían algunas como Ascensión la Azafranera, Encarna la Penitas, Rosario de Patrocinio, Anita la Mañas y otras muchas jóvenes y guapas librillanas que hoy en día son grandes modistas. Durante las clases tenían las alumnas media hora para comerse la merienda o tomarse un café por la tarde. 




jueves, 30 de noviembre de 2017

ARTICULO SOBRE LAS MEDIDAS EN LIBRILLA POR ANTONIO RODRÍGUEZ


MEDIDAS.
(La cosa iba por reinos).
Tardíamente el reino de Murcia fue conquistado por Castilla. Las repoblaciones y pese a que se otorgaban importantes beneficios, no cuajaban; hubo que esperar a la toma de Granada. Las razias de Boabdil “el chico”, estaban a la orden del día. Cuando el reino de Aragón conquista Murcia, repuebla con aragoneses. Pero como decimos, la conquista fetén, fue la de Castilla. De este modo, que el castellano y su dialecto el Panocho, es el idioma de Murcia. Y no solo eso, sus costumbres y medidas. 
Una comparativa: 
El quintal castellano tiene un peso de 46 kilos y el valenciano es de: 50. Un quintal son cuatro arrobas y nos queda: arroba castellana, 11’5 kilos; arroba valenciana, 12’5. Cuando la comercialización de la naranja era cuasi monopolio valenciano, los murcianos se extrañaban de que las arrobas fuesen de 12’5 kilos. 
También hay que diferenciar en las medidas de peso, las de capacidad, o las de longitud y superficie. A día de hoy, el aceite de oliva se compra y vende por kilos; antaño también fue así. 
El quintal eran 46 kilos y se dividía en cuatro arrobas; una arroba 25 libras y una libra, 16 onzas. 
La arroba de vino (capacidad), 16 litros. Una arroba 8 azumbres y el azumbre 4 cuartillos; la botella, 1’5 cuartillos; el cuartillo: 0’504 litros. 
Las medidas de superficie y capacidad de granos fueron: el quintal, la fanega, el celemín y el medio celemín. Pero mientras que la fanega de trigo pesaba 43’247 kilos, el de cebada pesaba 32’205. La medida utilizada de capacidad era la media fanega; una caja de madera rematada en punta para facilitar el vertido. Se alisaba pasando un cilindro me madera por el encima (sin apretar) llamado: rodeor. 
Hay que diferenciar en superficie de terreno entre el secano y el regadío: una fanega de secano son 6 tahúllas y la de regadío, 3. Una tahúlla, dos celemines; 1118 metros cuadrados. En Librilla y su zona, se sigue hablando en tahúllas. Una hectárea equivale a 9 tahúllas, o lo que es lo mismo y redondeando: 10062 metros cuadrados. 
Desde luego, es muchísimo más práctico el sistema métrico decimal. 
Esta tontería se me ha ocurrido para mostrar otras notas culturales de los distintos reinos de España. 

ARTICULO ANTONIO RODRÍGUEZ RUBIO.

martes, 28 de noviembre de 2017

TESTIMONIOS DE LA IMPORTANCIA DEL AGUA EN LIBRILLA




           La villa de Librilla, ques del marques de los Vélez, tiene ciento y trece vecinos, los quales todos comundmente son jente pobre porquesta en tierra esteril y seca, adonde por maravilla llueve, y el agua que tenían con que regauan la huerta de que se sustentan se les seco y esta el lugar pora despoblar. Y de los frutos que cogen pagan al marqués de quatro uno de los de riego y de ocho uno del secano. Paresçe averse avmentado la vecindad en setenta vecinos más que solia tener en tiempo que la huerta tenia agua pero faltando el agua se an de yr todos pagaron del servicio el año de quientos y veynte e ocho honze mil quatroçientos y veynte y nueve maravedís. Paresçenos que debe pagar quatro mil y quinientos y veynte maravedís[1].



[1] Chacón Jiménez F. Censo de población de 1533 Reino de Murcia.  Murcia 2000

martes, 24 de octubre de 2017

EPISODIOS HISTÓRICOS DE LIBRILLA

    En plena invasión de Napoleón de España desde 1808. Cartagena 13 de septiembre de 1810. La segunda expedición del general del ejercito francés Sebastiani al reyno de Murcia este mes de agosto, no le ha proporcionado mayores satisfacciones que la primera que verificó en abril próximo pasado. El exército del general Blake había ocupado la línea desde el puerto de la Cadena por Alcantarilla hasta la Añora, y cubría la ciudad y huerta de Murcia. Todo el paisanage del reyno desde la edad de 16 a la de 60 años había acudido a la defensa: 3000 valencianos á pie y á caballo con 2 piezas de artillería habían concurrido de Orihuela: los murcianos estaban prontos á inundar su deliciosa vega, y á hacer todos los sacrificios imaginables para oponerse a los progresos del enemigo. Pero este, que habia llegado el 24 de Agosto a Lebrilla y Alhama, no se atrevió a pasar adelante: nuestras descubiertas ahuyentaron las suyas en las inmediaciones de Alcantarilla, Lebrilla y Alhama, y en la falda de la sierra de Carracoi en los días 28 y 29; y el 30 empezó el general Sebastiani su retirada sobre Totana y Lorca, que evacuó también el 2 de septiembre por la mañana.
      La ciudad de Lorca y las demás poblaciones por donde han transitado los franceses, han quedado totalmente saqueadas y destrozadas. En Totana ahorcaron de un olmo aun prisionero; en Lorca asesinaron a mas de 20 personas, entre ellas a un sacerdote secular y 3 religiosos; gran cantidad de profanaciones de templos, y demás objetos de culto según costumbre.
      Orihuela 30 de Agosto. Parte de guerra del 29.
A las 5 de la tarde del día de ayer hicieron los enemigos movimiento en sus campamentos que tenían sobre dos leguas de Alcantarilla: nuestras grandes guardias les salieron al frente, y les rechazaron hasta meterlos en los Olivares de Lebrilla donde permanecen; sus fuerzas consisten en 2400 caballos, y de 6 a 7 mil infantes.
      Destaca la gran derrota del general Sebastiani el 28 de agosto en los olivares de Lebrilla, fue la decadencia del ejercito francés en tierras murcianas.