martes, 12 de febrero de 2019

Librilla y la Capilla de los Vélez de la catedral de Murcia



              Librilla fue la primera propiedad que la familia de los Vélez compro en su señorío de Murcia fue comprada al marqués de Villena en 1381, en el siglo siguiente la familia crearía su mayorazgo el marquesado de los Vélez, con el titulo de adelantado mayor del reino de Murcia. La familia se construyo en la catedral de Murcia la capilla más importante y bonita de la catedral, dedicada a San Lucas y en estilo gótico tardío introduciendo el Renacimiento, de gran exuberancia y elegancia, destacando la gran cúpula estrellada.
              En 1805 en tiempos de  Francisco de Borja Álvarez de Toledo Osorio (Madrid9 de junio de 1763-Madrid12 de febrero de 1821), XII marqués de Villafranca del Bierzo, XVI duque de Medina Sidonia, XIV marqués de Cazaza en África, XI duque de Bivona, XII marqués de los Vélez, VII marqués de Villanueva de Valdueza y Grande de España -entre sus numerosos títulos de nobleza- fue un político y militar español. Propietario de Librilla hombre muy benévolo e implicado en la ayuda de sus súbditos con generosas donaciones. Su gran recurso económico de la villa era su gran hacienda la cañada Honda.
            
                                                        Retrato de Francisco de Borja de Goya

                El marqués sufragaba los gastos que generaba su capilla de san Lucas en la catedral de Murcia y en 1805 los gastos de dicha capilla los paga su administrador general Juan Francisco de los Helgueros, que tenía su residencia en Librilla. En 1805 entre los pagos del administrador destacan los siguientes: Seis arrobas de aceite claro, entregadas al Sacristán de la capilla de San Lucas, sita en la Cathedral de Murcia, para el alumbrado del año de esta capilla precio 6 reales.
Gastos de la capilla de San Lucas en 1805 serían de mil doscientos un reales seis maravedies vellón pagados por la consignación de Ornamentos, Festividad, Salario del Sacristán, importe del Aceyte para las lamparas de la capilla de San Lucas en la Cathedral de Murcia, propia a S.E, relativos al año de esta cuenta, en esta forma: Por la consignación para Ornamentos, según recibo nº 115 600 reales. Por la festividad del Santo titular según recibo nº 116 250 reales. Por salario del Sacristán, según recibo nº 117 330 reales. Por el importe de las seis arrobas de aceite para lamparas 23 reales. importe de gastos de la capilla de los Vélez de la Cathedral de Murcia en 1805 importaban 1203 reales de vellón.
Capilla de los Vélez Catedral de Murcia

lunes, 14 de enero de 2019

CONFITERIA DE LAS ZARZAS O MICAELAS.



“Las Zarzas” o “Las Micaelas” y sus pastelillos de cabello de ángel

Corrian los años 1940 hasta 1960 cuando todo Librilla consumía los famosos pastelillos de cabello de ángel de las hermanas Carmen, Rosario y Josefica, conocidas cariñosamente por “Las Zarzas” o “Las Micaelas”. El origen de estos buenísimos pastelillos viene a través de Micaela, una señora cartagenera que tenía una confitería, la cual dejó por cierre, recayendo enseguida en la panadería-confitería de las hermanas “Las Zarzas”. Micaela fue la que les enseñó la receta de los pastelillos a Carmen, Rosario y a Josefina “Las Zarzas”. Tanto  les gustó a los librillanos estos pastelillos que a “Las Zarzas”  les añadieron otro apodo, que fue el de “Las Micaelas” en honor a la cartagenera Micaela. En este horno, que funcionaba con garbillas de pino y hecho con piedras del monte Carrascoy en forma de bóveda trabajaron también Pepe del Horno, Pepe “El Bombo”, Fernando “El Míster” y Juan “El Alhameño”. Todos los días se elaboraban unos 100 pastelillos de cabello de ángel y en épocas de fiestas, como las de San Bartolomé y Navidad se elaboraban unos 400 pastelillos diarios, los cuales fueron reconocidos como los mejores de toda la Región de Murcia. Los pastelillos se vendían en las dos confiterías-panadería que tenían “Las Micaelas” frente al ayuntamiento de Librilla y junto a la taberna que tenía “El Pencho”, así como también en la tienda de Pepe de la Juana, agotándose los pastelillos nada más salir de la boca del horno.
“Las Zarzas” también vendían, sobre todo por Navidad, mantecados de almendra, tortas de naranja, polvorones de almendra, rollos de anís y coco, cordiales y suspiros, todo elaborado por ellas. Y además frutos secos, legumbres e incluso revistas del corazón, caretas por carnaval y figuritas de San Blas.
Un bello y dulce recuerdo este de “Las Zarzas” o “Las Micaelas” para los librillanos que conocieron este bocado hecho manjar como fueron sus pastelillos de cabellos de ángel, receta que guarda como oro en paño un librillano enamorado de las costumbres del ayer.
ALFONSO PARDO